
TDAH en adultos: Una condición que va más allá de la infancia
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que, lejos de desaparecer con la niñez, persiste a lo largo de la vida, pudiendo afectar el desempeño personal, social y laboral de quienes lo padecen. Para profundizar en este tema, conversamos con la doctora Erika Villegas, neuróloga especializada en adultos, quien nos explica la importancia de un diagnóstico preciso y el abordaje adecuado.
Un trastorno que persiste en el tiempo
Aunque el TDAH tiende a asociarse a la infancia, la doctora Villegas destaca que esta es una idea errónea: “Existe el mito de que el TDAH desaparece con la edad, pero la realidad es que se trata de una condición del neurodesarrollo. Esto significa que quienes lo padecen convivirán con él toda su vida, aunque los síntomas pueden cambiar con el tiempo y adaptarse a las demandas del entorno”.
En adultos, el TDAH se manifiesta con dificultades para concentrarse en tareas largas, impulsividad en la toma de decisiones, problemas para organizarse y baja tolerancia a la frustración. Estos síntomas pueden generar obstáculos en la vida académica y laboral, así como en las relaciones interpersonales.
Factores genéticos y ambientales
El origen del TDAH es multifactorial. Según la especialista, los estudios han demostrado una fuerte influencia genética en el desarrollo del trastorno:
“Si un padre tiene TDAH, el riesgo de que su hijo lo presente aumenta entre 2 y 8 veces. Además, los hermanos de personas con TDAH tienen un riesgo entre 3 y 5 veces mayor de desarrollarlo”.
A esto se suman factores ambientales, como la exposición prenatal a sustancias como tabaco o alcohol, el bajo peso al nacer y ciertos tratamientos farmacológicos
durante la gestación.
Diagnóstico y tratamiento: la clave para mejorar la calidad de vida
Uno de los grandes desafíos en el TDAH es su diagnóstico en la adultez, ya que sus síntomas pueden confundirse con trastornos ansiosos o depresivos.
“Es común que los pacientes lleguen a la consulta con diagnósticos erróneos de ansiedad o depresión. La diferencia clave es la historia del neurodesarrollo, que nos permite identificar si los síntomas han estado presentes desde la infancia, incluso si no fueron detectados en ese momento”, explica la doctora Villegas.
Un diagnóstico preciso permite que el paciente comprenda mejor su historia de vida y las dificultades que ha enfrentado en distintos ámbitos. Para ello, es fundamental contar con un equipo multidisciplinario.
“No existe una cura para el TDAH, pero sí estrategias para manejarlo. Existen múltiples terapias enfocadas en el tratamiento no farmacológico y farmacológico de síntomas o conductas que se pueden presentar a lo largo del ciclo vital de los pacientes”, concluye la neuróloga.
Rompiendo mitos y fomentando la comprensión
El TDAH en adultos sigue siendo un tema poco comprendido, lo que puede generar prejuicios y dificultades en el diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, con mayor información y conciencia, es posible ofrecer herramientas para que quienes lo padecen puedan desarrollarse plenamente y mejorar su calidad de vida.
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